Sobre el liderazgo de Luis Álvarez en la movilización de Entendido

 

Por Edgar Carrasco

 

Es bien sabido que el liderazgo es fundamental a la hora de movilizar a un determinado grupo de la población en pro de derechos y oportunidades. Parece que los colectivos se conducen en sus inicios de forma caótica y anárquica, llevados por una fuerte cohesión derivada, en el caso LGBTIQ+, de las inequidades que se imponen por el binarismo en el género y otras formas de poder relacionadas con la sexualidad.

Entendido se funda como colectivo con mayor participación de hombres gay. Aunque diferentes todos, nos movía la idea de responder a una sociedad conservadora dominada por el heteropatriarcado y la violencia. Desde sus inicios emergieron liderazgos comprometidos que orientaron y organizaron la movilización LGBTQI+ y la concepción de la revista.  Uno de esos líderes fue Luis Álvarez, quien, en su regreso a Venezuela, después de un rocambolesco periplo por el mundo, se conecta a la publicación. Fotógrafo, cineasta, poeta, articulista y creador, arrasaba en todo lo que se proponía y defendía sus ideas muy vehementemente. Estuvo muchas veces poco dispuesto a consensuar con lo que venía solapado como cambio para seguir igual.

El liderazgo de Luis era de aquellos que, sin emerger de un don, nacían de la rabia de ser un incomprendido hasta en su propio grupo. Atado a la corriente glam de los roqueros británicos como David Bowie y Brian Eno, tuvo una entrada chocante en Entendido. Muchos vieron erradamente en él un convencionalismo de lo que el común consideraba la expresión de un hombre homosexual, de los que el establishment ha llamado “afeminado[1]”. Además, Luis fue considerado como no representativo del imaginario colectivo gay que emergía en las movilizaciones de los años 80. Imaginario que, paradójicamente, fortalecía los roles de género más afines a la identidad biológica masculina del macho. Luis se impone como transexual o queer en un medio dominado por una diatriba heterosexista que buscaba consolidar al ser homosexual como un hombre hipermasculinizado.

Ser gay en aquellos inicios era reivindicar la libertad y la diversidad de la orientación sexual, pero atados a un rol heterodemarcado, que no se atrevía a desafiar al género más allá de la preferencia sexual.  La aceptación considerada vanguardia dictaba: “Eres homosexual y te aceptamos, siempre que no rompas el rol de la expresión de género que impone el binarismo de la heterosexualidad. Hombre o mujer, compórtate y deja la mariquera”.

Estábamos por definir el número 3 de Entendido cuando apareció Luis, inquieto y desgarrador a la vez. Con la impronta que le da Claudio Perna en su visión de la fotografía, no tuvo ningún escrúpulo para abrirse paso en medio de conflictos y grandes ideas. Lo primero que hizo fue fortalecer el concepto visual de la publicación, agregando su fotografía homoerótica, que rompió con lo íntimo y lo hizo público. Usó el collage, muy al estilo de Dada y las corrientes visuales de las primeras décadas del siglo XX, y le dio un toque surreal a lo que para la época era inimaginable en la comunicación. Siempre fue partidario de abrir la revista a los espacios publicitarios para mantener su circulación. Nunca se quedó atrás y propuso nuevas secciones para la revista como “Entendivo”, donde se propuso mostrar la masculinidad osada –quizás cosificada– que desafía al mismo género dominante heterosexual y patriarcal. Con una fotografía atribuida a Sanclemente, abre la sección “Entendivo” presentando al exuberante Pedro Rojas, cineasta venezolano, radicado en Londres, seguidor del movimiento Glam, quien se expresó abiertamente como no binario en su propuesta fílmica Frívola.

Luis quiso tanto a Entendido que al final lo percibía como su obra, obra que solo le fue arrebatada por la crisis financiera del grupo y la del VIH, que dejó un profundo vacío en la movilización de Entendido iniciada a principios de los años 80.

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Documentos _ Archivo Edgar Carrasco, revista Entendido:

Portada. Entendido, año 1, no. 3, Caracas, octubre 1980.

“Entendivo”. En: Entendido, año 1, no. 3, Caracas, octubre 1980, p. 16.

“Entendivo”. En: Entendido, año 1, no. 4, Caracas, diciembre 1980 – enero 1981, p. 29.

“Entendivo”. En: Entendido, año 2, no. 5, Caracas, marzo  – abril 1981, p. 11.

“Entendivo”. En: Entendido, no. 7, Caracas, 1983, [p. 18].

“Entendivo”. En: Entendido, no. 8, Caracas, 1983, p. 16.

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[1] En aquella época, este término se refería a un hombre con una forma de expresión que el heteropatriarcado consideraba como exclusiva de las mujeres.

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Luis Álvarez. Caracas Gay. Collage. En: Entendido, año 1, no. 3, Caracas, octubre 1980, portada
Luis Álvarez. Caracas Gay. Collage. En: Entendido, año 1, no. 3, Caracas, octubre 1980, portada
sanclemente. Retrato de Pedro Rojas para la sección “Entendivo”. En: Entendido, año 1, no. 3, Caracas, octubre 1980, [p. 16].
sanclemente. Retrato de Pedro Rojas para la sección “Entendivo”. En: Entendido, año 1, no. 3, Caracas, octubre 1980, [p. 16].
Luis Álvarez. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, año 1, no. 4, Caracas, diciembre 1980 – enero 1981, p. 29.
Luis Álvarez. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, año 1, no. 4, Caracas, diciembre 1980 – enero 1981, p. 29.
Luis Álvarez. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, año 2, no. 5, Caracas, marzo-abril 1981, p. 11.
Luis Álvarez. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, año 2, no. 5, Caracas, marzo-abril 1981, p. 11.
Luis Álvarez. Chui. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, no. 7, Caracas, 1983, [p. 18].
Luis Álvarez. Chui. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, no. 7, Caracas, 1983, [p. 18].
Luis Álvarez. Cherry. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, no. 8, Caracas, 1983, [p. 20].
Luis Álvarez. Cherry. Fotografía para la sección “Entendivo”. En: Entendido, no. 8, Caracas, 1983, [p. 20].
Luis Álvarez. Collage. En: Entendido, no. 7, Caracas, 1983, páginas centrales.
Luis Álvarez. Collage. En: Entendido, no. 7, Caracas, 1983, páginas centrales.